"¿Desafío o incompatibilidad: no veo bien mi relación"
- psicologapalomagaj
- 1 jul
- 2 min de lectura

Cuando una pareja atraviesa una crisis, es frecuente que aparezca la pregunta: ¿seremos incompatibles?
Empezamos a cuestionarnos si la persona que elegimos realmente encaja con nuestra forma de ser, nuestros valores, nuestros proyectos o nuestra manera de entender la vida, entonces la incompatibilidad puede parecer una “explicación evidente”.
Pero que este pensamiento aparezca no significa que la relación esté condenada.
Las relaciones que logran sostenerse en el tiempo no son “perfectamente compatibles” (lo cual tampoco es realmente posible), sino que aprenden a responder a sus diferencias de una manera construcitva
Frente a una diferencia podemos adoptar dos posturas:
1. Pensar "Esto demuestra que nunca fuimos compatibles."
2. Asumir que lo normal es que siendo dos personas piensen diferente, deseen cosas diferentes, o busquen cosas diferentes, y que desde la decisión libre de construir un proyecto compartido, se busque un camino intermedio que los represente a ambos.
Esto implica negociar, ceder mutuo, escuchar, comprender y construir un "nosotros" que no sea la copia del proyecto de uno ni del otro, sino una nueva realidad creada por ambos.
Cuando esto ocurre, lo que antes parecía una amenaza de término puede transformarse en una oportunidad para salirnos de la ruta que trazamos y construir un camino alternativo, creado por y para ambos, donde ajustando expectativas, ambos puedan sentirse importantes, valiosos, reconocidos, disfrutados, escuchados, y amados por el otro.
La idea de la compatibilidad nos lleva a un ideal de fluidez y espontaneidad que se aleja de lo que verdaderamente son las relaciones que permanecen en el tiempo: una constante e intencional co-construcción de un proyecto conjunto. Esta idea con frecuencia nos lleva a interpretar las diferencias como una señal para abandonar la relación, cuando muchas veces podrían convertirse en una oportunidad para desarrollar empatía, comunicación, negociación y una mayor solidez en el vínculo.
Hay, eso sí, una condición fundamental: ambos deben querer construir. Sin ese compromiso mutuo, no hay “camino del medio” posible.
Cuando los dos deciden apostar por la relación, pueden aprender nuevas formas de dialogar, regular las emociones, gestionar la rabia, expresar necesidades con respeto, hacer críticas/ peticiones sin dañar el vínculo, resolver problemas y llegar a acuerdos más saludables.
Las diferencias no siempre son el problema. A veces, el verdadero desafío está en cómo aprendemos a relacionarnos con ellas.
Soy Paloma Gajardo, psicóloga chilena en España, máster en Terapia de Pareja y Sexología. Acompaño parejas que desean reencontrarse y construir una relación donde las diferencias dejen de ser una amenaza y puedan convertirse en un espacio de crecimiento compartido.
¿Crees que hoy idealizamos demasiado la idea de encontrar a la persona "compatible" y muy poco la capacidad de construir una relación?




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