Psicología que avanza
Humana, efectiva, con propósito
Una terapia donde cada sesión tiene un propósito y cada proceso un rumbo.
Psicóloga chilena para adultos hispanohablantes en Chile y Europa que buscan una terapia profunda, estructurada y orientada a resultados para superar ansiedad, TDAH, alimentación emocional, dificultades de pareja y los desafíos de vivir entre países.

Psicóloga especialista en comer emocional

Terapia para personas que sienten que saben qué deberían hacer, pero terminan comiendo por ansiedad, estrés o necesidad de desconectar.
"Las dietas no me funcionan"
Comer emocional no siempre significa perder completamente el control con la comida.
Muchas personas llegan a terapia diciendo: "Sé perfectamente cómo debería alimentarme, pero cuando estoy ansioso termino comiendo igual.", "durante el día me controlo y por la noche no puedo parar.", "la comida es el momento en que por fin descanso.", "no tengo hambre, pero sigo comiendo.", "siento culpa después de comer.", "cada vez que estoy estresado necesito algo dulce.", "empiezo el lunes una y otra vez.", "no entiendo por qué, si tengo tanta disciplina en otras áreas de mi vida, con la comida me cuesta tanto."
Si te reconoces en alguna de estas frases, probablemente el problema no sea la falta de fuerza de voluntad.
es posible que la comida haya ido ocupando un lugar mucho más importante: ayudarte a regular emociones, aliviar el estrés, compensar el cansancio o darte un momento de bienestar cuando otras áreas de tu vida no están cubriendo esas necesidades.
Al mismo tiempo, ciertos hábitos pueden hacer que comer con equilibrio resulte mucho más difícil: pasar muchas horas sin comer, llegar con demasiada hambre a las comidas, comer deprisa o hacerlo en piloto automático, entre otros.
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Una terapia con dirección
Mi forma de trabajar no consiste en prohibir alimentos ni en imponer dietas.
Mi objetivo no es que vivas permanentemente controlándote. Es que la comida deje de ocupar un lugar que nunca debió tener.
Primero buscamos comprender qué función está cumpliendo la comida en tu vida. Después identificamos tanto los hábitos que mantienen la sobreingesta como las necesidades emocionales que hoy están siendo reguladas a través de la alimentación.
A partir de ahí diseñamos un plan de trabajo personalizado con objetivos claros y herramientas concretas.
Trabajamos sobre hábitos como aprender a reconocer las señales de hambre, saciedad y llenura, organizar la alimentación para evitar llegar con hambre extrema, practicar una alimentación más consciente (mindful eating), estructurar mejor las comidas y desarrollar estrategias que faciliten una relación más sana con la comida.
Al mismo tiempo, abordamos aquello que está ocurriendo a nivel emocional: aprender a identificar las emociones, comprender qué necesitan comunicar, desarrollar nuevas formas de regularlas, poner límites cuando es necesario, disminuir la autoexigencia y construir una vida que no necesite ser compensada constantemente a través de la comida.
Cada sesión tiene un propósito y el avance se revisa durante todo el proceso.
Quiero comenzar mi proceso
¿Con qué dificultades relacionadas con el comer emocional trabajo?
Muchos de mis pacientes son personas responsables y muy exigentes consigo mismas. Logran cumplir con el trabajo, cuidar de otros y responder a múltiples responsabilidades, pero llegan al final del día tan agotadas que la comida termina convirtiéndose en uno de los pocos espacios donde sienten alivio, placer o descanso.
Acompaño principalmente a adultos que presentan:
- Comer por ansiedad o estrés.
- Sobreingesta o sensación de pérdida de control con la comida.
- Atracones ocasionales o recurrentes
- Culpa después de comer.
- Alimentación en piloto automático.
- Dificultad para reconocer el hambre y la saciedad.
- Dietas repetidas sin resultados sostenibles.
- Relación conflictiva con la comida.
- Autoexigencia y perfeccionismo asociados a la alimentación.
- Aumento de peso relacionado con la alimentación emocional.
- Dificultad para controlar impulsos, organizar una rutina propias del TDAH
- Estrés asociado a cambios y migración
Cuando la comida deja de ser la única forma de descansar, premiarte, calmarte o acompañarte, ya no necesitas luchar constantemente contra ella. No trabajo para que aprendas a controlar la comida. Trabajo para que ya no necesites hacerlo todo el tiempo

Objetivo de la terapia
El objetivo no es aprender a comer menos.
Es aprender a relacionarte de una manera diferente con la comida y contigo mismo.
Que puedas volver a comer guiado principalmente por las necesidades de tu cuerpo y no por la ansiedad, el estrés, la culpa o el cansancio.
Y que las emociones dejen de necesitar ser compensadas a través de la alimentación porque has desarrollado nuevas formas de escucharlas, comprenderlas y responder a ellas.
Preguntas
Frecuentes
¿Cómo saber si como por ansiedad o por hambre?
R: Una forma de empezar a diferenciarlo es aprender a leer qué está pidiendo realmente tu cuerpo.
El hambre física se siente como vacío en la boca del estómago, suele aparecer de manera gradual, se sacia con distintos alimentos y disminuye cuando alcanzamos un nivel adecuado de saciedad.
El hambre emocional, en cambio, suele aparecer de forma más brusca, con deseos intensos por alimentos específicos (como dulces o alimentos muy calóricos) y muchas veces continúa incluso cuando se ha alcanzado la saciedad y el cuerpo ya no necesita más comida.
Aprender a reconocer el nivel de hambre, saciedad, llenura y saturación es una habilidad que puede desarrollarse y que ayuda a recuperar una relación más consciente con la alimentación.
Leer el cuerpo ayuda a tener una relación más respetuosa y sana con él.
¿Qué es comer emocional?
R: Se habla de comer emocional cuando utilizamos la comida para regular emociones como ansiedad, estrés, tristeza, aburrimiento, frustración o incluso alegría, más que para responder a una necesidad física de alimentación.
No significa que exista una falta de voluntad. Muchas veces la comida cumple una función importante: aliviar momentáneamente el malestar, ofrecer consuelo o convertirse en un premio dentro de una vida muy exigente.
El problema es que ese alivio suele ser temporal y no resuelve aquello que originó la emoción. En terapia trabajamos para que la comida deje de ser la principal estrategia de regulación emocional y puedas desarrollar otras formas de cuidar de ti.
También uno puede sobre alimentarse desde un problema de hábitos, donde se pasan períodos extensos sin comer, y la sobre alimentación responde a la falta de estructura y la dificultad para sostener una, esto también se trabaja en terapia.
¿Porqué no puedo dejar de comer dulce cuando estoy estresado?
R: El estrés aumenta la necesidad de buscar alivio inmediato, y los alimentos ricos en azúcar suelen producir una sensación rápida de placer y bienestar, liberan "dopamina". Sin embargo la causa del estrés sigue disparando el malestar, por lo que no resulta ser una solución realmente útil, es por esto que en esos casos trabajar sobre la gestión del estrés será la clave.
Por otro lado, cuando pasamos muchas horas sin comer, o mantenemos una alimentación poco consistente, llegamos con un nivel de hambre muy alto al momento de comer, entonces el cuerpo también tenderá a buscar alimentos que aporten energía de forma rápida.
Por eso el trabajo no consiste únicamente en "resistirse". También implica desarrollar hábitos que reduzcan la vulnerabilidad a esos episodios, como mantener horarios de alimentación más regulares, anticiparse al hambre intensa y aprender nuevas formas de regular el estrés sin depender exclusivamente de la comida.
¿La terapia psicológica ayuda a controlar la alimentación emocional?
R: Sí.
La terapia permite comprender qué función está cumpliendo la comida en tu vida y desarrollar herramientas para que deje de ser la principal forma de gestionar las emociones.
Además de trabajar sobre regulación emocional, identificación de emociones, autoexigencia, límites y autocuidado, también se abordan hábitos concretos que favorecen una alimentación más estable y consciente.
El objetivo no es vivir controlando la comida constantemente, sino recuperar una relación más flexible, tranquila y coherente con las necesidades de tu cuerpo.
¿Cómo aprender a reconocer el hambre y la saciedad?
R: Muchas personas llevan años comiendo según el horario, la ansiedad, el cansancio o las obligaciones, perdiendo poco a poco la capacidad de identificar las señales del propio cuerpo.
En terapia aprendemos a observar distintos niveles de hambre, saciedad, llenura y saturación para volver a comer en función de las necesidades fisiológicas y no únicamente de las emociones o las circunstancias externas.
Esta habilidad, junto con una alimentación más consistente y consciente, suele disminuir la sensación de pérdida de control frente a la comida.
¿Los atracones tienen solución?
R: Sí. En la mayoría de los casos es posible reducir significativamente los atracones y recuperar una relación más tranquila con la alimentación.
El tratamiento suele abordar dos aspectos que se complementan. Por un lado, comprender qué emociones, situaciones o necesidades están llevando a utilizar la comida como forma de aliviar el malestar, desarrollando nuevas estrategias de regulación emocional, identificación de emociones, autocuidado y resolución de problemas.
Por otro lado, también es fundamental trabajar sobre los hábitos de alimentación. Evitar períodos prolongados de ayuno, mantener horarios consistentes, anticiparse a un nivel de hambre muy intenso, planificar las comidas y aprender a reconocer las señales de hambre y saciedad ayuda a disminuir la vulnerabilidad a los episodios de sobreingesta.
El objetivo no es aumentar el control a través de la restricción, sino construir una forma de alimentarte que te permita sentir mayor libertad, estabilidad y confianza en tu relación con la comida.
¿Qué pasa en la primera sesión de terapia?
R: La primera sesión veremos cómo se ha articulado el problema, cuáles son sus consecuencias en tu vida, qué soluciones se han intentado, cuáles son las excepciones, qué soluciones alternativas se pueden proponer, y se establecerán los objetivos preliminares del proceso.
¿Porqué siento que pierdo el control con la comida si en el resto de mi vida soy una persona disciplinada?
R: Es una de las experiencias que más escucho en consulta.
Muchas personas son muy responsables, organizadas y perseverantes en su trabajo, pero sienten que frente a la comida "pierden toda la fuerza de voluntad". Esto suele generar mucha culpa y la sensación de que "algo está mal" con ellas.
Sin embargo, el problema rara vez es la falta de disciplina.
Con frecuencia convergen varios factores a la vez: períodos prolongados sin comer, un nivel de hambre demasiado intenso al llegar a las comidas, hábitos poco consistentes, estrés crónico, autoexigencia, dificultades para regular las emociones o la tendencia a utilizar la comida como una forma de descanso o "premio".
En terapia buscamos comprender qué función está cumpliendo la comida en tu vida y desarrollar herramientas que permitan recuperar una relación más libre y tranquila con la alimentación, trabajando tanto sobre los hábitos como sobre la regulación emocional.
¿Está indicada la medicación para comer emocional?
R: Depende de cada caso. No existe un medicamento que sea adecuado para todas las personas que presentan alimentación emocional o episodios de sobreingesta.
En algunos casos, especialmente cuando existe obesidad, un trastorno por atracón, depresión, ansiedad o TDAH, un psiquiatra puede valorar el uso de medicación como parte del tratamiento (ozempic, wegovy, bupropión, concerta, vyvanse, etc).
Es verdad que algunos fármacos pueden disminuir el apetito, reducir la impulsividad o facilitar el control de la conducta alimentaria. Sin embargo, la medicación por sí sola no suele modificar los hábitos ni la forma en que la persona se relaciona con la comida o con sus emociones.
Si no se trabajan esos aspectos, es frecuente que las dificultades reaparezcan al suspender el tratamiento.
Por eso, cuando la medicación está indicada, suele obtener mejores resultados (y sostenidos) cuando se combina con psicoterapia. Por esto trabajo coordinadamente con psiquiatras, ya que considero que un tratamiento integral ofrece mejores resultados que abordar cada aspecto por separado.
El objetivo no es depender de un fármaco para controlar la alimentación, sino desarrollar herramientas que permitan mantener los cambios a largo plazo.
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